Asignaciones en Unschooling: ¿Iniciantes o Creadoras de Hábitos?

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Zas… las asignaciones en unschooling. Hicimos un experimento en casa, confieso que lo inicié con una mezcla de sentimiento de necesidad, dudas y expectativas. Aunque en el pasado lo hubiese tomado como un mal indicio, le di la vuelta e hice de lo que antes creía debilidades, las fortalezas para esta nueva aventura.

La Necesidad y la Duda

 

Hace mes y medio nos mudamos de casa, de tiempo, de vida. Fue un refrescamiento intenso que hizo que nos replanteemos un montón de cosas. Sólo que esta vez desde un lugar más permisivo y entendiendo que a veces no somos justos con nuestros procesos.

 

Nos mudamos a una mini comunidad donde todos tenemos una casa muy parecida con una extensión de terreno verde individual y otra más grande en común. Aunque la estructura de las casas es básicamente idéntica, esta mini comunidad alberga familias muy distintas.

 

Desde la primera semana ya se estaba formando un grupo de niños que se llamaban de puerta a puerta “¿quieres salir a jugar?”, cosa que me maravillaba, ya que siento que este espíritu de unión se va perdiendo en la ciudad y en el mundo cada vez hay más ciudades. Conforme pasaban las semanas más familias se fueron mudando y se triplicó el número de niños: Ya eran una pandilla de 10 chicos desde los 6 hasta los 12 años, todos jugando juntos y conociéndose.

 

Entre los tipos de educación están la educación pública, la educación privada, una escuela religiosa que la manera de impartir las materias parecen más de homeschooling, una  familia que intentó el unschooling y la parte legal los agotó y volvieron a la escuela, compartiendo la escuela religiosa que su enfoque es más homeschooling, y nosotros: unschoolers.

 

Lo primero que saltó a la vista es la necesidad de los niños que van a la escuela pública medirse con los míos. Medir conocimientos.

Lo primero que saltó a la vista es la necesidad de los niños que van a la escuela pública medirse con los míos.

 La experiencia no fue agradable para mis hijos, ya que aún sabiendo las respuestas de los planteamientos matemáticos y de lenguaje que les preguntaban, para los niños de la escuela no eran correctas porque no era ese el proceso “correcto”: “en la escuela no nos lo enseñaron así” y hacían mofas y mi hijo mayor me preguntaba si el resultado estaba bien y ambos (el otro niño y mi hijo) lo tenían igual, entonces él no entendía por qué le decían que no era correcto y que se sentía triste porque él pensaba que era su amigo y que uno no tiene esa actitud con los amigos.

 

Innegablemente me molesté por unos 20 minutos intensos, reafirmando en mi mente (¿por duda, tal vez?) que por esa razón es que mis hijos no van a la escuela, le dan más importancia a la institución como autoridad y no al conocimiento en sí. Siempre creí que esa actitud se tomaba en las universidades cuando te topas con una persona que estudió tal cosa y uno como amante del conocimiento autodidacta puede rebatir una teoría y este te la invalida porque esa persona tiene un título y uno no. Nunca creí que de las mil fallas que trae consigo la escuela, de esta también era responsable.

 

Me tranquilicé y empecé a buscarle la lección a esto. Cuando me molesto tengo la costumbre de dejar salir todo y vomitarlo frente a mí, como una mesa y luego ver todo lo que vomité en frente, ver que limpio, que boto, qué desinfectar y me lo quedo.

 

Por un lado me di cuenta que mis hijos (ambos) están preparados por si desean rendir el examen de primaria, porque hasta sabían un poco más que el niño que pasó al último año de primaria. Esa fue una DUDA que solventé y que siempre tuve.

 

Por otro lado me puse a pensar en que los niños tienen mucha preparación en lengua y matemática porque me gusta escribir, amo la ortografía, gramática y los idiomas y su papá ama la matemática y la física con locura. ¿Y las demás áreas?. Que ellos estén preparados en esas áreas no es 100% gracias al unschooling y su propia curiosidad, también la lengua y la matemática en casa son nuestra religión. (Cosa que también tienen que tomar en cuenta los futuros padres unschoolers)

 

Me surgió la NECESIDAD de darles pastillas de mayéutica sobre ciertos temas semana a semana y que ellos desarrollen las que más les de curiosidad.

 

Las Expectativas

 

La idea de cómo se iba a desarrollar el proceso mayéutico distaba muchísimo de lo que se convirtió,

La idea de cómo se iba a desarrollar el proceso mayéutico distaba muchísimo de lo que se convirtió

 con el plus que lo tomé como un ejercicio personal de constancia, ya que no soy muy constante (pueden chequear las fechas de publicación de mis artículos) y esto nos iba a beneficiar a todos.

 

En esta actividad participan los tres: nuestra hija de 21 años, nuestro hijo de 10 años y nuestro hijo de 8 años. Los tres muy emocionados dijeron que si a la propuesta en cuanto se las expuse.

 

Empecé con expectativas muy altas:

 

“Cada día les pondré 5 temas en los que pensar y ustedes tienen que desarrollar al menos tres y entregarmelo escrito en un papel”

 

Envié a mi hijo a la librería con su bici (otro plus de vivir fuera de la ciudad) y que nos trajera hojas anexables a carpetas para llevar el registro, por si se quería volver a revisar un tema.

 

Me siento en la mesa del comedor y empiezo con las tres más básicas: Matemática, Lengua e Inglés. (¿Básicas para quién, me pregunté después? ¿importa?) Divididos por nombres según como ellos van con esas materias.

Asignaciones en Unschooling

 

Voy a dar el ejemplo de cómo llevé Matemática:

 

M (8años):

  1. Suma, resta, multiplicación con números de máximo dos dígitos.

 

T (10años):

  1. Sistemas de ecuaciones agrupadas con llaves, corchetes y paréntesis con suma, resta y multiplicación, números positivos y negativos.
  2. Divisiones que daban todas números con decimales.
  3. Suma, resta y multiplicación de números decimales.

 

E (21años):

  1. Fracciones para sacar MCD.
  2. Divisiones redondas de máximo tres dígitos.

 

Cuando terminé de hacer las primeras tres, me di cuenta que estaba exhausta y que no iba a hacer las otras dos, ya esto de hacer 5 diarias iba en picada.

 

Los chicos las vieron y se sentaron de una a hacer la hoja que más le interesaba a cada uno y manos a la obra.

 

Los veía a los tres entornando la mirada hacia el horizonte, sacando la lenguita de un lado, dándole rienda suelta a ese cerebro que tenían años sin tener en frente una asignación tan detallada por otro que no fueran ellos mismos.

 

Lograron una hoja cada uno y se me ocurrió que le podíamos sacar más provecho si les escribía cosas más complejas y desconocidas, en vez de sobre practicar lo que ya sabían y que además fuera semanal y así se podían reposar muchas más conclusiones y análisis.

 

De la necesidad, la duda y las expectativas escolares, casi me desvío del propósito principal del unschooling: aprender a aprender.

De la necesidad, la duda y las expectativas escolares, casi me desvío del propósito principal del unschooling: aprender a aprender. Clic para tuitear

 

Era miércoles, les dije que el domingo a las 6pm tenía que estar todo listo y haberlo entregado en una hoja en limpio cada uno. Que no solo era el conocimiento lo que quería ver sino también la presentación y la manera de plantear las cosas.

 

Todos cumplieron, el domingo a las 6pm tenía tres hojas que eran indudablemente el reflejo de la personalidad de cada uno.

El domingo a las 6pm tenía tres hojas que eran indudablemente el reflejo de la personalidad de cada uno.

 Y de la cantidad de escolarización previa de cada uno. Les pedí un día más para leerlo todo, sobre todo los de lengua que para los dos más grandes tenían que hacer análisis literarios de libros.

 

El lunes en la mañana volvió a  ocurrir algo que no planifiqué: tuvimos una reunión para comentar los ensayos, las respuestas y preguntar cómo se habían sentido.

 

Fue un momento muy agradable y me dio fuerzas para idear tres nuevas asignaciones que ya les había comentado a los chicos que me di cuenta que de ahora en adelante iban a ser más de investigación para los tres y que les iba a hacer preguntas personalizadas según el gusto resaltante de cada uno. Porque ya tenía incluso planificada la reunión siguiente en dónde iba a resaltar que todos los temas se pueden integrar desde cualquier punto de vista, aunque creamos que son opuestos.

Todos los temas se pueden integrar desde cualquier punto de vista, aunque creamos que son opuestos.

 

Voy a dar un ejemplo de esta segunda semana con Música:

  • M (8años): ama el arte.
  • T (10años): ama los cálculos.
  • E (21años): ama el impacto que causa el ser humano en su entorno.

 

 

Ese día también les di una asignación de Geografía y otra de Plástica.

 

Como ya sabían que tenían hasta el domingo para entregarlo, esta vez no hubo premura para empezar. El detalle de la asignación de Plástica no gustó mucho, porque era un trabajo manual en equipo. Los tres tenían que cooperar.

 

Se reunieron varias veces para llevar a cabo la planificación del proyecto, en una reunión hasta intentaron armar un presupuesto y sumar lo que tenían ahorrado y se dieron cuenta que el reciclaje era su mejor opción. Hicieron un contrato para asegurarse que todos cumplirían las partes asignadas y hasta lo firmaron con fecha y demás. Le explicaron al más pequeño qué era un contrato y él con un montón de dudas igual lo firmó. Todo esto lo veía sin intervenir, fascinada por la cascada de consecuencias que iba a traer todo el proceso.

 

Nunca más se reunieron, los reproches iban y venían, nadie quería empezar hasta que el otro no empezara,

Nunca más se reunieron, los reproches iban y venían, nadie quería empezar hasta que el otro no empezara.

porque no iba a ser él único en cumplir el contrato, todos iban avanzando en sus asignaciones individuales, con sus frustraciones y retos… la asignación grupal no avanzaba: “si no tenemos el plano no podemos hacer nada”, “yo no quiero hacer un plano”, “tu firmaste para hacer el plano”, “si él no hace plano, no voy a empezar las paredes”… Y así siguió la canción de la semana.

 

Llegó el domingo y me entregaron sus asignaciones de Música y Geografía. ¿Plástica?... parecía que se había transformado a la palabra: PLANO.

 

El lunes en la mañana tuvimos la reunión esperada. Hablamos que la palabra frustración fue la reina de la semana, que no se imaginaban que la música tuvieran esos matices, que el mundo tiene muchos países y que las placas tectónicas son mayormente impredecibles. ¿Plástica?…. los grillos suenan.

 

De una vez se me ocurrió decirles que esta semana iba a escribir solo dos asignaciones, porque tenían pendiente una de las tres de la semana pasada.

 

Para los tres fue como si les pidiera que se conformaran a tener dos asignaciones para toda la vida. Entonces pensé en colocar otra asignación grupal en las dos restantes, ya que el problema no era plástica, era el trabajo en equipo. Sólo que decidí que fuera desde otra perspectiva grupal. Entonces la asignación de la semana era: Expresión. Tienes que explicarle a tus hermanos sobre lo que investigaste de música. Y una asignación individual que tenía que ver con física, como las otras, desde la óptica del interés resaltante de cada uno.

 

Ni una palabra de plástica. Transcurrió la semana y se buscaban unos a otros para cuadrar horarios para explicarse música entre si. Las asignaciones de física eran una delicia, porque se daban cuenta que su día a día eran calculables, demostrables y vivibles (según la perspectiva de cada uno) con física,

Las asignaciones de física eran una delicia, porque se daban cuenta que su día a día eran calculables, demostrables y vivibles (según la perspectiva de cada uno) con física.

 entonces la asignación trascendía el papel, todo la semana se escuchó de los tres frases que empezaban como: “y cuando esto cae, es física”, “y si esa planta subió porque aquí había sol, es física”, “jajajaja!!! los dos chocamos por física”

 

Llegó el domingo y nadie entregó nada escrito. Habían vivido la física, la mayor me entregó un ensayo sobre física, no había maqueta de plástica, ni se habían tomado el tiempo para explicarse música entre ellos.

Esto iba en declive.

 

Esa semana no escribí ninguna asignación y no hubo reunión  ya que quería organizar e identificar qué me impulsaba a hacer esta actividad y me di cuenta que era: la necesidad, la duda y la expectativa. Quería analizar hasta qué punto estaba forzando el proceso natural de aprender y hasta qué punto sí podría resultar beneficioso el forzarlo. ¿Por qué ser tan extremista?

Quería analizar hasta qué punto estaba forzando el proceso natural de aprender y hasta qué punto sí podría resultar beneficioso el forzarlo. ¿Por qué ser tan extremista?

 Me tomé toda una semana para ser ortodoxa con el convenio inicial y el lunes me reuní con los chicos, el día estaba hermoso y sacamos al patio manta, jugos, galletas y una rosca de navidad (era una factura grandota que costaba lo mismo que media docena de facturas… muy ingeniosos).

 

Nos sentamos y entre explicaciones de lo que yo sentía y ellos lo que sentían y el hablar sobre el trabajar en grupo y como les costaba trabajar juntos. El de 10 dijo que quería aprovechar la ocasión para explicarnos lo que había aprendido de música y se fue corriendo a buscar sus apuntes de hace dos semanas. Mi esposo salió al patio para poder aprender de música también. Al final los demás se animaron a explicar su parte y luego disipamos dudas de teoría musical conmigo y de física con mi esposo.

 

Compartimos dos horas de debates, comidas y risas. ¿No es para esto la familia?

 

 

Por mi inconstancia y sin estar muy clara de cómo llegamos a dos horas amenas en familia luego de un proceso tan imperfecto, esa semana no se me ocurría ninguna asignación, sin contar que nadie habló sobre plástica. Aún me la deben.

 

Entonces empiezan a darme un montón de dudas y contra dudas. La principal duda es ¿no “debían” entregar todo lo que “les puse”? y la contra duda ¿no les “estás enseñando” a soltar algunas cosas en sus procesos? y la contra contra duda ¿no “deberían” resolver el asunto del trabajo grupal? contra contra contra duda ¿Y “forzarlos a” hacerlo de la misma manera que falló no es dejar de pensar fuera de la caja?

 

Entonces vuelvo a mi proceso de ver que fue todo lo que surgió y verlo con lupa y detecto que todo lo que puse en comillas es mi yo escolarizado que se pregunta esas cosas e intento replantearme cada duda

Detecto que todo lo que puse en comillas es mi yo escolarizado que se pregunta esas cosas e intento replantearme cada duda 

y no desechar ninguna, eso si… desde una óptica de respeto y libertad:

 

  • ¿no “debían” entregar todo lo que “les puse”?
    • ¿Colocaste las reglas claras desde el principio? ¿tu misma sabes las reglas o todos sabían que era un experimento?
  • ¿no les “estás enseñando” a soltar algunas cosas en sus procesos?
    • ¿Seré capaz de soltar el rol institucionalizado de la madre que traza el camino de sus hijos?
  • ¿no “deberían” resolver el asunto del trabajo grupal?
    • ¿El problema es de ellos o tuyo? ¿Te desespera a ti más que a ellos porque es algo que tú ya deberías haber trabajado?
  • ¿Y “forzarlos a” hacerlo de la misma manera que falló no es dejar de pensar fuera de la caja?
    • ¿Tengo yo que dejar de ser tan señora perfección a las formas?

 

Como siempre, las fallas del unschooling tienen más que ver con el trabajo personal que con los “resultados” de los chicos.

 

Dos semanas más tarde pasó algo que no esperé (ya no tenía expectativas en el proceso). Mi hija tenía 6 meses sin tener contacto con su pasión y a mitad del experimento de las asignaciones se inscribió en un congreso político.

Justamente la semana después del debate del patio fue su congreso y pudo empaparse de conocimiento nuevo. Tenía nuevo material de investigación.

Los más pequeños retomaron su viejo abremente y empezaron a hacerse preguntas sobre temas diversos. Lo sacaron al área común y ahora es furor hacerse preguntas entre sus vecinos.

 

No he hecho más asignaciones para ellos y ellos continúan investigando.

 

Ya no tengo la necesidad, ni la expectativa. Me queda la gran duda ¿tengo que mantener las asignaciones? ¿retomarlas con otras reglas? ¿traerlas cada cierto tiempo? ¿no traerlas nunca más?

Y lo que más me trajo a escribir este post: Asignaciones en Unschooling: ¿Iniciantes o Creadoras de Hábitos?

¿Qué opinas? ¿Te ha pasado? ¿Qué ideas te generó este post?

 

 

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