¿Optando por recompensas? Te cuento por qué no funciona

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Lo último que queremos hacer es dañar a nuestros hijos y el que siempre estén felices es parte fundamental de nuestra labor. Esto se puede conseguir fácilmente por medio de recompensas, lo que resta preguntar ¿Es esto beneficioso?

En este post te hablaré de tres cosas: castigos, recompensas y consecuencias naturales. Enfocándome en las recomepensas ¿sabes diferenciarlas?

Puedes echarle un vistazo al post sobre castigos  y otro sobre consecuencias naturales para tener ejemplos y una visión más detallada al respecto.

Nos han criado bajo la premisa de recibir algo agradable si hacemos exactamente lo que otros dicen: padres, maestros, abuelos y a medida que crecemos amigos, parejas, jefes; y por lo contrario a recibir algo que no nos gusta si no lo hacemos. Entonces las motivaciones dejan de ser internas y empiezan a girar entorno del ambiente y de intereses externos que en algunos casos son muy distintas a nuestras pasiones. Dejamos de ver la causalidad natural de las cosas y empezamos a movernos por medio del miedo y no de las consecuencias; por consiguiente dejamos de ser conscientes de nuestro comportamiento y se hace cada vez más difícil responsabilizarnos por nuestras acciones. Todo esto empieza cuando somos niños y repercute cuando somos mayores.

 ¿Qué hacer?

Lo primero que hay que hacer es saber qué es castigo, recompensa y consecuencia

  • Castigo: Pena que se impone a la persona que ha tenido un mal comportamiento.
  • Recompensa: Incentivo para la realización de una tarea a alguien más.
  • Consecuencia: Suceso que deviene de otro suceso.

Lo segundo es saber diferenciarlos

Cuando damos una recompensa, es muy probable que obtengamos resultados favorables de inmediato, satisfacción garantizada, todo bajo un costo insospechable:

“Si  lavas los platos, vamos al parque que te gusta luego del cumpleaños de Pedro”

De los innumerables resultados que puede producir este enunciado, te voy a enumerar 3:

  • El niño va y lava los platos, vítores y aplausos, van al cumple de Pedro y luego al parque. El efecto de este recurso es casi inmediato y efectivo a corto plazo… muy a corto plazo, porque ahora por cada acción se esperará una recompensa y no habrá conexión entre un hecho y otro, no habrá motivación interna a hacer un trabajo de cooperación o de bien propio; se hará estimulado por la remuneración final y no por el disfrute mientras se hacen las cosas. Porque esto empezará con una tarea doméstica y luego se expandirá hacia otras áreas, restándole importancia a la pasión de realizar una tarea y su resultado e intercambiándola por el mero estímulo a lo que viene después. Esto se parece mucho a una gran cantidad de adultos que trabajan día a día sin sentir pasión por lo que hacen y haciéndo su mejor esfuerzo para recibir su paga mensual. A esto nos condicionan desde niños.

  • El niño negocia y se vuelve tan buen negociante que podría utilizar esta técnica en contra del recompensador. La trampa de la recomepnsa externa sin conexión con la acción a realizar es que el padre empieza a verse atrapado en su propio juego, ya que para mantener las expectativas de recompensa de su hijo podría llegar a sacrificarse a si mismo con tal de cumplir cada una de ellas; porque al ser un mecanismo recurrente, el niño se las ingeniará para sacarle el mayor provecho posible, lo que sus demandas serán cada vez más costosas.

  • El niño lava los platos, van al cumple pero no van al parque, alegando que estás cansado, que ya jugó mucho en la fiesta y un sin fin de excusas. Este método dejará de funcionar con la 5 ó 6 recompensa no entregada, porque al no haber relación la recompensa con la acción, tampoco hay empatía, sólo interés por el artículo final.

Decidí dividir en tres este tema, ya que es muy amplio, en este te hablo sobre el por qué no funcionan los recompensas, en otros dos te hablaré sobre los castigos y las consecuencias naturales.

Mientras internalizas toda esta información, te invito a que la compartas y la debatas con tus amistades.

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